Proyectar 2.0

Los estudios actuales tienden a ser cada vez más grandes y a estar formados por gente especializada, un espacio multidisciplinar. Así, la creación de un artefacto arquitectónico les lleva a un continuo intercambio de ideas y conocimientos. Esto permite que se resuelva la complejidad de un proyecto de manera más precisa. Y, ¿no es esto un claro ejemplo de arquitectura 2.0? También existen casos en los que distintos estudios colaboran en un mismo proyecto. A veces unos realizan la idea, mientras que el otro estudio se encarga de la resolución técnica y un largo etcétera de ejemplos. Este es el caso de la Torre Agbar de Barcelona, ideada por Jean Nouvel y llevada a cabo por la gente del Estudio B-720.

El Open-Proyecto

Apliquemos ahora la web 2.0 al trabajo cooperativo de los grandes estudios. Tal y como funcionan los programas de código abierto, imaginemos que tenemos una idea para un proyecto y la colgamos en la web, otra persona de cualquier parte del mundo, cualquier nacionalidad y cualquier estilo/forma de proyectar se descarga nuestra idea, la modifica o la completa y la vuelve a subir a la red, este proceso reiterado varias veces daría lugar a un proyecto colaborativo. Este proyecto está realizado “por nadie y por todos”. Ahora nos preguntamos: ¿un proyecto infinito, o un proyecto perfecto? Habría que hacer la prueba. De hecho, ya tenemos ejemplo: Open Architecture Network

Open Arch. Network es una comunidad de código abierto online, dedicada a mejorar las condiciones de vida a través del diseño innovativo y sostenible. En su sección de Proyectos podemos encontrar cientos de proyectos que se están llevando a cabo y en los que poder participar.

Los diseñadores tratan de:

• Compartir ideas, diseños y planos.
• Ver y revisar diseños publicados por otros.
• Colaborar unos con otros, con gente de otras profesiones y comunidades para superar retos de diseños.
• Organizar diseños de proyectos desde su concepto hasta su implementación.
• Comunicarse de manera fácil entre los miembros de los equipos.
• Proteger sus derechos intelectuales con el uso del sistema de licencias Creative Commons “algunos derechos reservados”.
• Construir un futuro más sostenible.

Asi como hemos explicado la aplicación para el diseño colaborativo a través de la web, vamos a proponer otro aspecto muy interesante también: proyectar modificando una obra realizada.

Imaginemos un mundo sin derechos de autor, donde todas las obras realizadas estuviesen en una enorme huerta y fuesen las verduras que recogemos para cocinar un plato a nuestro gusto. En este limbo de libertad, proponemos un despiece de grados de modificación de un proyecto existente.

Obtenida del post de plataforma arquitectura

En primer lugar podríamos hablar de cambiar un proyecto de lugar, estaríamos ante la mínima modificación posible, el artefacto queda inalterado pero forma parte de un nuevo contexto. La perspectiva cambia. ¿Podríamos construirnos la Villa Saboya en Miraconcha?

En segundo lugar proponemos copiar y modificar una obra a nuestro parecer. Tras la modificación se sigue reconociendo la casa original, con el toque personal. Siguiendo con el mismo ejemplo: ¿quedaría mejor la Villa Saboya en Miracocha con el salón girado 90º para orientarse a las vistas?, ¿y si la cambiamos de escala?

El siguiente paso consistiría en quedarnos solamente con una parte del todo, coger nuestra obra original y cortar los espacios o ambientes interesantes. A partir de aquí, resulta un proyecto derivado de la versión original y compuesto por espacios de cosecha propia y otros importados. En definitiva: te coges la terraza de la Villa Saboya, la habitación de la Farnsworth y te diseñas tu propio salón mirando a la bahía. Ni tan mal, ¿no?

En el último nivel deconstructivo, la pieza original ya no se percibe. Tan sólo se aprovecharían partes tan pequeñas como: ventanas, soluciones constructivas, ideas espaciales. Ejemplo práctico: la “idea de horizontalidad” de las ventanas de la Villa Saboya (ni siquiera debería ser una reproducción fiel a la original), el “menos es más” de Mies o la solución constructiva de fachada del último Tectónica. ¿y no es inteligente coger las cosas buenas que se han hecho anteriormente?


Cabría introducir como ultima posibilidad extrema de transformación, el coger las piezas que forman una obra y reutilizarlas para generar un nuevo proyecto. Obtendriamos un “Frankestein” literalmente, pero sería realmente económico. Planteamos como ejemplo reciclar piezas en buen estado de un edificio derruido y reutilizarlas, como pueden ser: planchas de fachada, tuberías, elementos de carpintería, vidrios, etc. En realidad no estamos descubriendo nada nuevo pues disponemos del cercano ejemplo de Santiago Cirugeda y sus recetas urbanas:

A pesar de la infinitas posibilidades de aplicación que tiene el método 2.o en arquitectura, estas son las que nosotros hemos propuesto como Proyectar 2.0

Un pensamiento en “Proyectar 2.0

  1. Hola. Vuestro texto me plantean varias dudas a parte de no estar de acuerdo con otras.

    Por un lado, lo de crear una conexión a nivel mundial de proyectos no cerrados y participativos pues bueno, puede resultar interesante y enriquecedor, no voy a volver a escribir lo mismo.

    Ahora bien, cuando habláis de proyectar modificando una obra proyectada creo que os olvidáis de quizás lo más importante de la producción arquitectónica, que no es más que la de crear espacios habitables creados desde la especificidad del lugar en el que se inserta. Ese ejemplo de llevar la obra de Le Corbusier (que precisamente no tiene mucho de integración y sí de artefacto producto de un momento histórico) y descontextualizarla ….
    Comentáis “En primer lugar podríamos hablar de cambiar un proyecto de lugar, estaríamos ante la mínima modificación posible” ¿eso os parece la mínima alteración de una obra? quizás vosotros habléis de artefacto que no de obra arquitectónica.

    Evidentemente todos usamos referencias de otras obras ya construidas-proyectadas y las fusilamos en las nuestras pero se entiende que siempre desde la similitud en los contextos y no como capricho formal. Pero eso de ir sumando piezas de obras distintas … Y el reciclaje evidentemente es una necesidad, y casi obligación moral diría yo, hoy en día pero siempre sin olvidarnos de ese enfoque inicial que comento antes.

    En fin, que el planteamiento inicial de la participación no creo que tenga que derivar en un simple juego gratuito de desconstructivismo de obras …

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