De obras por Madrid

Cuando coinciden en una escuela de arquitectura gente con inquietud por aprender y profesores con buena predisposición, sobre todo esto último, siempre es mucho más fácil tener la iniciativa de organizar cualquier cosa y que llegue a buen puerto. A finales de septiembre le planteé a Josemi Martínez Rico la posibilidad de realizar una salida a Madrid, porque él tenía en mente una idea parecida, de ir a conocer varios edificios importantes en construcción con sus alumnos. La propuesta cuajó y así surgió esta excursión corta pero intensa que os resumo a continuación.

Del ‘más con más’ al ‘más con menos’. Así se podría haber titulado perfectamente este post, porque responde al espíritu de las obras que visitamos sucesivamente durante el fin de semana, del 3 al 6 de noviembre. No era algo premeditado por nuestra parte, realizar este recorrido desde lo más descomunal hasta lo más modesto, pero salió así. Desde el coste rondando los 200 millones de Euros de un museo del estado, hasta el presupuesto nulo necesario para la autogestión vecinal de un centro social o de un solar vacío, pasando por un hospital semi-público, un aulario y una biblioteca de dos universidades privadas, otro museo ‘obra social’ de una caja de ahorros y una instalación efímera de una marca de bebidas energéticas. Un menú de lo más variado.

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La primera visita era el Museo de Colecciones Reales (43.000m2 = 160.000.000€ y subiendo) de Mansilla+Tuñón, junto a la Catedral de la Almudena y el Palacio Real. Una obra con una escala sencillamente espectacular. Cualquier número que pudiera recordar de los que nos dieron, sería apabullante, sobre todo para sujetos como nosotros que procedemos de un territorio, en el que la dimensión de las inversiones públicas en equipamientos es proporcionalmente mucho menor, lo cual hace que nos llame bastante más la atención (a excepción de los bilbaínos, claro). Debemos hacer una mención especial a Rubén Arend del estudio de M+T, por robarle un ratito de su tiempo y habernos conducido por una construcción como existen pocas en el país en estos momentos. Sin duda, una infraestructura con vocación de perdurar por los siglos de los siglos…

Otra historia de cifras récord es la que tuvimos oportunidad de conocer a continuación. Con el Hospital de Móstoles (100.000.000€) de Rafael de La-Hoz, pudimos entender el grado de complejidad técnica y organizativa que puede llegar a alcanzar una obra de tal magnitud en semejante corto plazo: 70.000m2 en 13 meses de ejecución. Un ejército de 1000 operarios trabajando simultáneamente de manera coordinada, cada uno en su parcela. Jacobo Ordás del estudio de Rafael de La-Hoz, tuvo la amabilidad de recibirnos e introducirnos las ventajas de un nuevo modelo de hospital más compacto, además de enseñarnos las dependencias del complejo sanitario, muy avanzado ya. Faltaba sin embargo por colocar el elemento estrella, o lo que es lo mismo, la fachada de las dos unidades ovaladas de cinco plantas de habitaciones: una piel exterior para control solar, a base de escamas romboidales de vidrio moldeado con ligera curvatura y bajorrelieve semi-esférico, de 150kg cada una, sujetas solo por dos puntos, cogidas de forjado a forjado con unos brazos de fundición de aluminio (otros 150kg), capaces de transmitir esas cargas a la estructura de hormigón. Un despliegue de medios increíble; un alarde tecnológico ¡impresionante!.

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De camino a Getafe, Íñigo Jiménez, ex-compañero y amigo de la carrera, arquitecto ahora del Estudio Beldarrain, nos dio las claves de proyecto del Aulario de la Universidad Carlos III de Getafe (24.000.000€), del propio despacho donostiarra. Destacar en este caso la generosidad de Juan Beldarrain, que al no poder estar personalmente con nosotros en Madrid, se ofreció a venir a la escuela a explicarnos el proyecto, aunque al final no pudo ser por incompatibilidad de agendas. “Espacios versátiles concebidos para una nueva manera de entender la relación entre profesor y alumno mucho más dinámica. Flexibilidad lejos de la rigidez tradicional de los edificios de la zona, que se traduce en estancias diáfanas, dobles alturas, libertad en la apertura de huecos… confiando en la modulación pero acudiendo a la excepción formal. Así, la disposición de las ventanas no refleja el programa que se desarrolla en el interior, intentando hablar más de diversidad y menos de jerarquías”. Hasta ahí el cuerpo teórico del inmueble que estábamos apunto de ver, primero en España en recibir la Certificación LEED, por cumplir con todos los requisitos de eficiencia energética y medioambientales. Una vez sobre el terreno y divididos en 3 subgrupos, una aparejadora, una ingeniera de caminos y un encargado nos acompañaron en todo momento atendiendo nuestras preguntas, deteniéndose por ejemplo en el prototipo instalado de fachada ventilada, con placas cerámicas de terracota y lamas prefabricadas de hormigón. Asimismo se hizo especial hincapié en las medidas de seguridad y la prevención de riesgos. De hecho, la empresa se tomó la molestia de acotar convenientemente todo el recorrido de nuestra visita. De ahí la imagen tan extraordinariamente ordenada que presentaba el material y todas las herramientas almacenadas. Esta obra tiene en común con las dos anteriores el empleo de losas postesadas, más propias del campo de la obra civil que de la edificación, lo que da idea también de su envergadura.

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Incansables por la juventud que nos caracteriza, nos dirigimos de nuevo al centro de la capital para entrar, aprovechando una de sus últimas fechas, en la exposición de Jean Prouvé en la galería Ivorypress de Elena Ochoa, la señora de Foster. Prototipos a escala 1:1, maquetas, videos y planos del precursor de la industrialización en arquitectura, que hacen las delicias de cualquiera de nosotros. Hubiera hecho falta mucho más tiempo para ver esta muestra con tranquilidad, pero nos conformamos con un vistazo rápido y tener situado a partir de ahora en Madrid, este espacio cultural muy interesante.

Foto: Hansbrinker

'PRUEBA DE CARGA'. Linazasoro, en primer plano, con el grupo (Foto: Hansbrinker)

Para mi personalmente no hay nada más lujoso que el propio autor de una obra te guíe por ella in situ. La cita vespertina con José Ignacio Linazasoro para conocer de primera mano los detalles de la intervención en las Escuelas Pías de Lavapies (biblioteca UNED), resultó una clase magistral de cómo actuar sobre una preexistencia, una iglesia del s. XVIII quemada durante la guerra civil. “La idea fundamental desde el concurso era el mantenimiento de la ruina, porque es lo más llamativo del edificio y había adquirido ya como una carta de legitimidad, una especie de ruina piranesiana en medio del barrio. Me parecía que hacer una reconstrucción tal cual no tenía mucho sentido, como tampoco lo tenía hacer una construcción moderna enfrentada a lo que había. Pensé entonces en la referencia de cómo se habían utilizado las ruinas romanas en la época medieval en Roma, o lo que había ocurrido con el Templo de Diana en Mérida, por ejemplo. En ambos casos se colonizaron pero de alguna manera manteniendo el carácter. Entendía el tiempo como gran escultor y por tanto había que mantener la ruina lo más intacta posible, notándose los nuevos añadidos pero en armonía con lo anterior. Hormigón madera y ladrillos reciclados son los materiales empleados. Después, el mobiliario y la iluminación introducen la escala humana/civil dentro de un espacio sacro. Si lo asemejáramos a un paisaje, podríamos distinguir 3 niveles: primero el fondo que es la ruina, segundo la figura que son los muebles y las lámparas que lo ocupan y tercero el usuario, que es el que lo habita y lo recorre, o los libros. Todos estos elementos superpuestos forman un palimpsesto que va transformando y actualizando el lugar. Es solo un estrato más de su historia […]”. Mil gracias a J. I. Linazasoro por la lección [El que quiera saber más al respecto puede leer la monografía ‘Evocando la ruina. Sombras y texturas’ de su autoría]. Así terminó un día intenso.

La mañana siguiente era libre. Unos aprovecharon para acercarse hasta el Mercado provisional de Barceló de Nieto Sobejano, muy cerca de nuestro lugar de alojamiento. Otros fueron hasta la Arquería de Nuevos Ministerios para ver la exposición de la XI Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo, otros fuimos hasta Alcobendas para ver el Teologado de los Padres Dominicos de Miguel Fisac y el resto simplemente optó por descansar. Por la tarde, denuevo juntos, visita guiada al Caixa Forum de Herzog & De Meuron archiconocido por todos. De allí a Matadero. Vistazo general a toda la reconversión del antiguo conjunto industrial, con las indicaciones de Diego Peris del Colectivo Todo por la praxis, al que también por supuesto le debemos una.

Fotografía: Gabriel Ruiz

Como contrapunto perfecto a todo lo visto la primera jornada, acudimos a una de las naves de Matadero donde María Langarita y Víctor Navarro (Langarita-Navarro), quienes no pudieron portarse mejor con nosotros, nos esperaban para enseñarnos su recién estrenada Red Bull Music Academy. Aquí las estrecheces presupuestarias y de plazos, se compensan con el cariño y la dedicación que se desprenden de las palabras, con que estos dos jóvenes arquitectos madrileños nos contaron su actuación. Unos pabellones elevados medio metro del suelo, resueltos con una sencillez constructiva pasmosa, con una geometría que admite dos únicos ángulos de 90º y 120º, tanto en planta como en sección, acabados en contrachapado de madera al interior y al exterior. Son cabinas de ensayo y estudios de grabación/emisión que se reparten sorteando los postes de la estructura original, agrupándose para crear entre sí pequeñas plazas que intentan fomentar la interacción entre los participantes. Curiosamente estas instalaciones tienen fecha de caducidad en 2014, es decir una vida de 3 años, casi fugaz. Antítesis absoluta a la perpetuidad de la que hablábamos en la primera obra que visitamos en este viaje: el Museo CCRR. Contrastes que para mi gusto enriquecieron esta experiencia.

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Por último, el domingo antes de partir de vuelta a casa, entramos en el centro social autogestionado de La Tabacalera, cedido por el ayuntamiento para el uso ciudadano a la espera de convertirla en Centro Nacional de las Artes Visuales (por Nieto Sobejano). Casualmente fuimos testigos de los preparativos para un rodaje en una de sus salas, lo que da buena cuenta de la vida del centro. Muy cerca de éste, nos asomamos brevemente al solar ‘¡ésta es una plaza!’, lo que supuso la última parada de esta aventura entre comillas. Autobús y vuelta a Donosti.

No quería acabar sin agradecer una vez más a Josemi Martínez Rico y a Gabriel Ruiz por haberse hecho cargo del grupo. Al final, supongo que ellos convendrían conmigo en decir aquello de… ¡me encanta que los planes salgan bien!. Esperemos que haya más ocasiones como esta.

Por Jonathan Chanca

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