Grande Potxonea

Texto: Jonathan Chanca  /  Fotografías: Rocío Merchante  /  Vídeo: Xabier Ruiz

 

Un pintor que está realizando su labor sobre los zócalos del sótano de Potxonea, observa con extrañeza como a su lado la mismísima arquitecta, lleva toda la tarde montando con sus manos un macramé a modo de protección artesanal de la escalera. Esta anécdota real que nos cuenta en primera persona Maialen Sagarna, viene a sugerir dos cosas: la primera es el mimo con que se ha llevado a cabo la construcción de este coqueto edificio cultural-polivalente; la segunda es que quizás deberíamos cambiar ciertos estereotipos sobre la figura de los arquitectos, alejándolos del personaje que pasa por el tajo una vez de ciento y viento, mandando, disponiendo y gobernando.

El valor de las cosas pequeñas frente a las grandes contaminadas, que dirían en M-ETXEA, es lo que nosotros también apreciamos y por eso fuimos hasta Usurbil, donde Maialen y Ainara Sagarna (ambas profesoras de la EHU que junto a Juan Pedro Otaduy forman OS3 Arkitektura) tuvieron la deferencia el pasado 3 de febrero, de abrirnos las puertas del edificio Potxonea, todavía sin estrenar, a falta de los últimos retoques de mobiliario de las marcas Vitra y Forma5. Es su primera obra de cierta envergadura (>400m2 – 800.000€) y les ha tocado para empezar ser profetas en su tierra, con la responsabilidad que eso conlleva, aunque no por ello se han arrugado. Han introducido temas atrevidos como el color y han cuidando hasta el último detalle con diseños ad hoc. El resultado salta a la vista. Siendo de aquí no nos quedaba más remedio que hacerlo bien y por ser la primera obra quizás la coges con más mimo. También hemos estado muy encima y hemos metido muchas horas. Al ser para la administración, más fácil de convencer de hacer cosas nuevas que un cliente particular, nos ha permitido jugar mucho. De momento, parece por los comentarios que nos llegan en el pueblo, que está teniendo buena acogida”.

Fotografía: Rocío Merchante

Donde antes se hallaba una casa en estado de ruina en pleno casco urbano, hoy encontramos tras 13 meses de transformación, un inmueble radical pero tremendamente sensible a la vez con el entorno en el que se inserta. Me atrevería a decir incluso que desprende un aire bastante naif –en el mejor sentido del término–, que aunque no sabría describir muy bien por qué, sospecho es debido a la escala, a la volumetría y la composición de los huecos. Eso visto desde el exterior, aunque el interior no le va a la zaga y en él también se respira una atmósfera muy confortable.

La fachada del añadido contemporáneo aplica literalmente la ordenanza, volando un máximo de 30cm no más del 50% de la superficie total. Está revestida de madera de doble rastrelado, teñida de negro para contrastar y no empastarse con el tono de la piedra de la iglesia. Confiesan las dos hermanas al respecto, que fue una decisión que se tomó sobre la marcha con la obra ya empezada. Solo me surge una duda: una vez escuché que era pecado mezclar marrón con negro vistiendo. Si este dictamen de la moda fuera extrapolable a la arquitectura y si la vestimenta de un edificio convenimos que es su fachada… ¿es pecado combinar zócalo de piedra tono arenisca y carpinterías de ventanas marrones con una envolvente de madera negra?; yo no lo sé.

Fotografía: Rocío Merchante

Fotografía: Rocío Merchante

La decisión de ocupar un antiguo callejón que separaba el solar colindante, no exenta de conflictos con los vecinos, les permite generar en ese punto la galería de acceso, ganando terreno para las estancias interiores. La necesidad obliga y por eso toda la distribución está muy elaborada, con cantidad de recursos para optimizar la superficie. Así los forjados por ejemplo sufren desniveles que absorben los pasillos para poder restar algún peldaño a la escalera.

Los problemas en Potxonea se convierten en oportunidades, gracias al trabajo de cirugía que han hecho sus autores. Me explico con un par de apuntes concretos. Un calce de hormigón preexistente de la casona de al lado, consecuencia de unas obras anteriores, es ahora un banco corrido forrado de madera de alerce termotratada, que acompaña al usuario desde la calle hasta la puerta de entrada, ofreciéndole un lugar de estancia muy agradable para las épocas templadas del año. Por otro lado ya en el interior, para sortear la rigurosa normativa de accesibilidad y cumplir con el CTE, las contrahuellas de la escalera son en unos casos mini-contrahuellas, o están agujereadas como un gruyere en evacuación ascendente, pero ambas soluciones siguen siendo permeables a la vista, que era la intención final para esponjar el espacio.

Fotografía: Rocío Merchante

Descubriendo más detalles… en planta primera una serigrafía con recortes ovalados sobre el vidrio de una ventana, reverbera la geometría de las lámparas Foscarini que hay en el mismo espacio. En cuanto a las luminarias, un mismo modelo Philips cuadrado o rectangular, ve exprimidas sus posibilidades al ser instalado en horizontal en los techos, en vertical en las paredes y flotando descolgadas bajo la cubierta a dos aguas. Pura elegancia.

Fotografía: Rocío Merchante

Al final, tanto esmero de unos profesionales no puede ser emborronado por la torpeza de otros. Por eso para acabar, por mi parte un ruego al Ayuntamiento de Usurbil: consideren por favor retirar el container de obra permanente que emplean a modo de almacén municipal delante de las narices de Potxonea, lo que arruina completamente su nuevo alzado principal. Muchas gracias.

Fotografía: Rocío Merchante

Con todo lo dicho, no os quedéis con esta opinión totalmente sesgada y subjetiva e ir a verlo porque merece la pena. Para los más curiosos señalar que a pocos metros de Potxonea hay un bloque de viviendas de Xabier Unzurrunzaga. Entre ambos, la urbanización exterior con rotonda ameboide incluida, es de Lur Paisajistak y Abr+ Arquitectos. Muy próxima también la Sutegi Kultur Etxea de José Luís Loinaz (Sabai Arkitektoak) y un poco más lejos el nuevo cementerio de la localidad, también de éste último. Etc, etc. Como diría Sabina, ¡os sobran los motivos!.

Eskerrak berriro Ainara eta Maialeni!

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Un pensamiento en “Grande Potxonea

  1. Felicidades por el artículo y el vídeo.

    Resumen muy bien las claves del proyecto (la escala, el encaje del programa, etc) en el que también me surgen dudas sobre la combinación entre los diferentes tonos de marrones y el negro de las fachadas. En cualquier caso, siempre es agradable comprobar que hay gente que trabaja con mimo y al detalle, y que tienen el gusto de compartir abiertamente sus aciertos, complicaciones y dudas con los demás.

    Un saludo.

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